Perdidas

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Toda persona ya sea rica, pobre, budista, judía, cristiana, católica, de derecha, de izquierda, blanca o negra, ha sufrido en algún punto de su vida, una perdida, esta puede ser económica, física o personal, es decir. Podemos experimentar la pérdida de un ser querido, de un órgano o sentido o de algún objeto inmueble como una casa o un automóvil y así como hay distintos tipos de perdidas, existen distintos tipos de duelos, ya que no se experimenta de la misma manera.

Tristeza, Dolor, Sufrimiento
Melancolia

Pero ¿Por qué? ¿Por qué perdemos a este ser, cosa o condición que amábamos? Y ¿Por qué sufrimos tanto al perderlo? La respuesta está en el simple hecho de que cuando uno pierde algo, se rompe ese lazo espiritual que nos ataba a lo perdido y al romperse ese lazo, una parte de nosotros se desvanece y nos hace sentir muertos en vida, como si nada importara más que el sufrimiento que se experimenta, de modo que no podemos elegir el dolor.

Buda decía “El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional” basada en esta cita,

Elizabeth Kubler-Ross quien fue una psicóloga que nació en Zúrich en 1926 y murió en Arizona en 2004, formuló y creo la Tanatología. Ciencia Psicológica que estudia el manejo de las pérdidas.

Ross propone que la muerte debe ser vista con serenidad y alegría y el moribundo debe ser positivo ante la muerte. De igual forma, aquella persona que afronta alguna perdida, debe ver esta con serenidad y alegría ya que el sufrir solo nos lleva a la depresión y por ende al mal entendimiento de cualquier tipo de perdida, convirtiéndola en un lastre espiritual.

Negociar, rezar, pedir, perdonar
Negociación
  • Negación: En esta etapa entramos en un estado de incredulidad, no podemos entender lógicamente por lo que estamos pasando t debido a eso, negamos el hecho que estamos viviendo. “No puede ser” “No es cierto” “Esto no está pasando” Son frases que enunciamos a modo de autodefensa para proteger a la mente de esta situación, después de más o menos asimilar las cosas, dentro de esta etapa, también pasaremos por una etapa depresiva, la cual no será crónica, como en el caso de alguna enfermedad, sin embargo, presenta los mismos síntomas como la tristeza, el desgano, el no quererse levantar de la cama ni arreglarse, sin ninguna motivación, solo se dedican a vivir dentro del dolor. La etapa final de esta primera etapa, la vamos a identificar, por qué no paramos de llorar, aquí es donde tenemos que expresar nuestro dolor de forma líquida, hay que llorar, gritar, hablar, cualquier cosa que nos limpie el alma y el espíritu.
  • Enojo: En esta etapa se viven a flor de piel el enojo, la rabia, la ira la frustración y nos enojamos, con los médicos, con el sacerdote, con Dios, con nuestros padres, con nuestros hermanos, con nuestros amigos, inclusive con nosotros mismo, por permitir que la perdida se diera, en esta etapa no entendemos razones, nada ni nadie nos hace comprender que todo pasa por una razón y que no es culpa de nadie, es solo el destino que nos pone a prueba para identificar nuestras fortalezas y debilidades, lo más importante en esta etapa es aprender a perdonar, no solo al agente externo que nos provocó la pérdida, sino también a nosotros mismos, ya que para poder perdonar aspectos externos, primero hay que perdonar aspectos internos, es decir, a nosotros mismos.
  • Negociación o Pacto: En esta etapa, lo único que hacemos es negociar, con Dios, con el banco, con los médicos, con los padres, con los hijos, con los amigos, con lo que nos haya provocado la pérdida, ¿Por qué? Por el miedo de perderlo todo y sentir que si no negociamos con este negociador quien quiera que sea, no solo perderemos el objeto de perdida, si no, todo aquello que aún tenemos.
  • Aceptación: Es la etapa final, en donde aceptamos y confrontamos con la perdida ¿Estoy enfermo? Ahora ¿Qué tratamientos existen para revertir o estabilizar la enfermedad? “Perdí mi trabajo” Entonces “Empezare a buscar un nuevo trabajo” Esto es, ya que aceptaste la perdida, no resignarse, porque eso nos lleva al conformismo y a la depresión crónica, hay que vivir con la perdida y superarla de cualquier manera posible, para estar en paz y tranquilos con nosotros mismos y seguir adelante con nuestras vidas, es sacar nuestra caja de herramientas emocionales, usar el desarmador para extraer el problema roto, el serrucho, martillo y clavos para reparar las emociones negativas que nos trajo la perdida y finalmente, arreglarla para tener unas emociones nuevas para usarse. Siempre que la vida nos presente un ¿Para qué? Hay que buscar un ¿Cómo lo puedo resolver?
Paz, Reconciliación, Amor
Paz Interior

Cuando pasamos por una perdida se necesita de mucho trabajo, mucha voluntad, pero siempre podemos cambiar, hay que tomar los pedazos rotos de tu vida y reconstruirlos por más difícil que esto sea para resurgir de entre tus cenizas más fuerte y pleno, como la mariposa de la Tanatología, abre tus alas y muéstrale a la vida tus mejores colores, y cuando se esté pasando por una perdida, siempre recuerda que si no está en tus manos cambiar una situación que produzca dolor, déjala fluir.

“LA VIDA ES UNA, VIVAMOSLA BIEN”

 

 

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